Cómo redactar un buen artículo sin caer en un laberinto borgeano

“En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin.” 

Jorge Luis Borges

 

Siempre fiel a su genio, Borges plantea como nadie el verdadero meollo del asunto: tengo una clara idea de lo que deseo transmitir, ahora solo debo pensar cómo. Y ese cómo se complica cuando el escritor es un redactor freelance, que tendrá que adecuarse a los requerimientos de muchos clientes diferentes.

En el caso de un artículo por encargo el principio, el punto de partida, el fin y la meta habrán de surgir de un sincero intercambio comunicacional con el cliente. La situación ideal para el redactor freelance será, sin dudas, aquella en que dicho cliente nos devele también mucho de sí mismo.

El conocer a nuestro cliente es -a mi modo de ver- la única forma de que el redactor logre transmitir no solo un mensaje destinado a vender o a informar, sino también toda una filosofía organizacional que la aguda mente del consumidor captará de inmediato. El texto a desarrollar actuará, en principio, a modo de tarjeta de presentación; más tarde, como puente comunicacional permanente.

Ahora bien; qué sucede entre el principio y el fin está, para el redactor freelance, íntimamente ligado a las características de la audiencia en cuestión. El redactor debe escribir pensando en el destinatario de su creación. Es decir: nada de textos complejos para vender una puerta, nada de laberínticos circunloquios al momento de dar una noticia.

Todo esto, por supuesto, sin descuidar la estructura del artículo. La misma debe ser armoniosa, con un título destacado que incite a la lectura y subtítulos acordes -las palabras clave incluidas en los mismos- párrafos cuidadosamente diferenciados en base a las distintas ideas que los sustentan y enumeraciones o listas cuando sean necesarias.

Así como los buenos escritores cosechan lectores fieles que atesoran libros de su autoría, los buenos redactores tienen que lograr que la audiencia de cada uno de sus clientes vuelva una y otra vez en busca de esa lectura placentera que encuentra en el blog o en el sitio web de una empresa que verdaderamente se preocupa por sus respectivos clientes.

Te ofrezco, entonces, la creación de aquellos textos que inciten a la visita frecuente; en definitiva, a la fidelización de los clientes que han llegado hasta tu página web atraídos por las palabras exactas que -muy bien escritas- han sabido expresar tus valores.

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