Marketing de contenidos: la empresa posible

¿Recuerdas el día aquel en que decidiste lanzarte a las turbulentas aguas de la web con esa idea que hacía ya tanto tiempo rondaba en tu cabeza? ¿Recuerdas cuántas veces abriste el correo electrónico con la esperanza de encontrarte con esa notificación, comentario, pedido de un cliente? Resulta que hoy, exactamente hoy, descubres que de un momento a otro ha aumentado el número de visitas en tu sitio web. De pronto, alguien te sigue… Y qué decirte si mañana esa persona que ha navegado hasta tu empresa te compra un artículo y, de repente, pasado mañana ya son dos y luego, tres.

Pues bien, así funcionan los procesos dentro de un sistema de marketing de contenidos. Diseñas la estrategia, implementas los instrumentos, te armas de paciencia y esperas. Finalmente verás que, más tarde o más temprano, esa actitud perseverante con que has abordado esta nueva empresa comenzará a rendir sus frutos; sin prisas, pero sin pausa. Y al fin, casi sin darte cuenta, habrás vencido uno de los más poderosos regressus in infinitum: el de los que esperan crecimiento y desarrollo empresarial, pero nunca  se deciden a dar el gran salto al prolífico universo de Internet.

 

¿Regressus in infinitum?

Sí, sí, regressus in infinitum. Si no te apuras en la definición de tu estrategia de marketing de contenidos, tu empresa virtual puede también pasar por este intrincado y desesperante laberinto. ¿De qué se trata? En principio, y sin entrar en detalles históricos propios de la escuela eleática, se trata de una pesadilla literaria desatada por numerosos escritores; una pesadilla que el oscuro Franz Kafka ha llevado hasta extremos inimaginables.

Te ofrezco, pues, mi servicio de redacción profesional de textos para que evites caer en ese mal sueño. Y ahora te dejo junto a mi amigo Borges, quien te dará una explicación perfecta de tan vicioso fenómeno.

 

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